Cuando hay dos masas próximas, los impactos de los eterinos sobre las masas no pueden ser igual en las tres direcciones del espacio.
Las partículas que han de pasar a través de la otra masa quitará impactos en esa dirección.
Una masa hace de pantalla a la otra masa.
Las partículas que impactan contra la primera masa ya no lo harán sobre la masa siguiente.
Las masas recibirán menos impactos en la dirección de las otras masas, por lo que las masas tenderán a juntarse.
Hecho que no sucede, no notamos que una masa, a distancia, sea afectada por otra masa.
Esta aparente incongruencia no lo es si pensamos que la materia está prácticamente hueca.
A nivel atómico hay una enorme distancia entre un átomo y otro átomo por lo que el efecto pantalla, con respecto a los eterinos, entre masas es muy débil, aun en grandes masas.
Pensemos que en pequeñas masas no es detectable, aunque se trate de una enorme montaña.
¿Y si la masa que hace de escudo es una masa enorme?
¿Por ejemplo, con 12.000 kilómetros de diámetro?
¿Por ejemplo, el planeta Tierra?
¿Notamos esta acción pantalla que produce la masa de nuestro planeta?
¡Pues sí se nota!
Lo notamos porque las partículas que tienen que atravesar La Tierra son algunas menos que del lado donde no hay masas que atravesar.
Notamos que del lado contrario a La Tierra recibimos más impactos y esto se nota porque quedamos pegados al planeta.
El efecto pantalla, con respecto a los eterinos, de unas masas sobre otras masas, lo llamamos GRAVEDAD.

Dos masas próximas se hacen pantalla, con respecto a los eterinos, por lo que se produce un efecto de atracción entre masas.
En el planeta Tierra, este efecto pantalla permite que las masas queden pegadas a su superficie y se conoce como GRAVEDAD.
El efecto de apantallamiento es proporcional a la masa, y el valor que tiene en nuestro planeta es de 1g o una gravedad terrestre
Eso es la gravedad, un efecto pantalla entre masas con respecto a los eterinos.
El imaginar unas partículas neutras, que atraviesan el universo en un suspiro, convierte la fuerza de la gravedad, fuerza independiente y desconocida, en un efecto que una masa produce en las otras masas.
(Cuando Galileo defendía sus teorías se lamentaba de las alegaciones que le ponían sobre lo dicho por Aristóteles y decía que «si Aristóteles me pudiera oír me daría la razón». Yo ahora también desearía poder presentar esta unificación al gran buscador de la unificación, a Einstein; tal vez me daría la razón, al menos seguro que le gustaría esta forma de ver la gravedad.)
La interpretación de la gravedad ha ido marcando la evolución de nuestra ciencia, desde Aristóteles, Galileo, Newton y Einstein. Ahora aparece otra forma en la interpretación de la gravedad.
La gravedad es un efecto pantalla que producen unas masas sobre las otras masas, con respecto a los eterinos o partículas neutras que cruza el universo en un suspiro.
Se dijo que toda masa está o tiende a estar en su punto inercial cero, -todos los impactos iguales en las tres direcciones espaciales-.
Ahora vemos que las masas que están en un campo gravitatorio tienen los impactos desequilibrados, hay más impactos de un lado que de otro, por lo que las masas en un campo gravitatorio están sometidas a una aceleración uniforme.
La gravedad produce en las masas un movimiento uniformemente acelerado, que tiende a llevar a esas masas hacia su punto inercial cero.